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Riverita, la reivindicación de la taberna como concepto madrileño

La oferta líquida está a la altura con un amplio surtido de vinos nacionales servidos a temperatura perfecta y, por supuesto, vermut de grifo. Si el hambre aprieta, puedes continuar con un delicioso carpaccio de calabacín, tomate y parmesano; además de una espectacular alcachofa de Tudela rellena de rabo de toro y muselina de yuca trufada, sin perder de vista su txangurro estilo Donosti que por si solo ya justifica la visita. Gamba blanca especial de Huelva, carabineros XL al horno, zamburiñas asadas con salsa romesco o unas riquísimas ostras de Marennes- Oléron nº2. Y por supuesto, el vermut es de grifo y es de Yzaguirre, como tradicionalmente se ha encontrado en las tabernas madrileñas. Respecto al resto de la oferta líquida, como no podía ser de otra manera, en Riverita apuestan por Mahou, la cerveza de Madrid. En Riverita no se da ninguna paradoja, y como Francisco y Alberto son sumilleres, la oferta vinícola está bien escogida.

  • El sabor más reconfortante y tradicional del recetario culinario español llega hasta el establecimiento de los hermanos Alberto y Francisco Rivera —propietarios también del restaurante Candeli, ubicado en la misma calle—.
  • Con un enfoque más desenfadado, Riverita ofrece, coincidiendo con el invierno, platos más contundentes que nos remontan a esa cocina a fuego lento que dominan a las mil maravillas madres y abuelas, que iban adaptando a lo que daba la naturaleza en cada estación.
  • Candeli está considerado como un templo del producto, siempre muy bien escogido por Francisco y Alberto Rivera, y traído desde distintos puntos de España.
  • Las croquetas de cocido, las patatas bravas y los platos de casquería protagonizan las cartas de establecimientos –algunos nuevos, otros con solera– que conquistan a las jóvenes generaciones.

San Isidro, patrón de Madrid, no solo llena las calles de chulapos y verbenas, sino que cada restaurant tolede año es también como una esclusa estacional que libera todo el caudal dela identidad gastronómica madrileña. Abre de martes a domingo, de 13 a 24 horas; con horario de cocina de 13 a 16 horas y de 20 a 24 horas. El día de nuestra visita degustamos unas originales zamburiñas con salsa romesco y mojo picón verde, así como un delicioso txangurro. A lo largo de todo el año, ofrecerá carabineros, ostras, centollas, cigalas, zamburiñas…, y demás mariscos estables y de temporada.

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Acepto recibir información de productos y servicios relacionados con los solicitados, así como el envío de boletines, newsletter e información comercial. A esto se suma una bodega compuesta por unas 35 referencias entre tintos, blancos, espumosos y rosados, que recorren las principales referencias del país. Además, en Riverita siguen destacando sus ya famosas conservas gallegas, los mariscos y pescados de lonja, las carnes de proveedores bien elegidos, las chacinas de bellota 100 % ibéricas y los vegetales y frutas de huertas tan acreditadas como la de Aranjuez. Muy recomendables también su marinada de ensaladilla rusa con anchoa, el carpaccio de calabacín, tomate y parmesano o el txangurro de centollo al estilo de Donosti, entre otros platos. La alcachofa, otra de las protagonistas de la despensa de invierno, también está presente en la propuesta gastronómica del establecimiento en diferentes elaboraciones, como la alcachofa rellena de rabo de toro, muselina de yuca y trufa fresca del Moncayo o las alcachofas confitadas de Tudela en flor. La taberna Riverita, ubicada en Ponzano es, sin duda, una de las barras imprescindibles de Madrid.

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Su punto fuerte es la oferta de marisco de distintas lonjas españolas. El local, con una atmósfera acogedora y muy castiza, nos traslada a los antiguos ultramarinos o a las carnicerías de antes. Probamos diferentes platos entre los que no podían faltar los clásicos como la Marinera “Riverita” consistente en ensaladilla, anchoa y piparra encurtida, una ensalada con tomates de la huerta de Aranjuez, cebolla dulce, piparra encurtida y Aove.

Este restaurante ofrece

En torno a esta festividad, los sabores castizos toman el protagonismo en las cartas de bares, tabernas y restaurantes de autor, reivindicando platos tradicionales como el rabo de toro, los callos o los entresijos. En su carta, donde la cultura del tapeo se reivindica en cada elaboración, destacan platos como la Alcachofa rellena de rabo de toro y muselina de yuca trufada, las Navajas en AOVE con salsa de callos, el Rabo de toro a la cordobesa o los Callos caseros y su toque picante. Aquí el tapeo se convierte en arte en estas fechas con propuestas como la Alcachofa rellena de rabo de toro y muselina de yuca trufada; las Navajas en AOVE y salsa de callos; el Rabo de toro a la cordobesa; o los Callos caseros y su toque picante. En cuanto a la carta está dividida en seis apartados, unos entrantes para ir abriendo boca, charcuterías y chacinas, conservas trabajadas en casa, carnes y tradición, guisos con fondo y por supuesto hay siempre que dejar sitio para el postre con dulces caseros.

Candeli está considerado como un templo del producto, siempre muy bien escogido por Francisco y Alberto Rivera, y traído desde distintos puntos de España. El nombre de mujer con el que fue bautizado hace ya más de 20 años no fue aleatorio, pues el restaurante nació con el propósito de rendir homenaje a las cocineras de toda la vida. Capitaneado por el chef Antonio del Álamo y ubicado en el emblemático Hotel Urso, Casa Felisa defiende una cocina basada en la tradición sin adornos ni artificios, con el punto justo de contemporaneidad. Un proyecto hostelero con el que recuperaban la esencia de las casas de comidas tradicionales.

El rabo de toro a la cordobesa está entre los más celebrados, junto a los callos, el txangurro—con salsa americana y flambeado— y la presa ibérica, 100 % bellota y muy jugosa, que se acompaña de crema de boniato y migas de pastor. Entre los entrantes, además de la mencionada marinera, destacan las anchoas de Santoña 00 y los boquerones; el pulpo –cocido en casa— con revolconas y, en temporada, las alcachofas confitadas de Tudela, que también se sirven rellenas de rabo de toro con una muselina de yuca trufada. Así lo implantaron en Candeli y así lo han hecho en Riverita, taberna ilustrada quiere hacerse un hueco entre las barras imprescindibles del barrio y de la ciudad poniendo en valor, a través de su cocina, su selecta despensa, cuya composición varía en función del mercado y de la temporada. De él heredaron esa visión del producto como rey de la carta. “Queremos que la gente se divierta en Riverita pero a la vez, que los clientes salgan satisfechos con la oferta gastronómica y la carta líquida”, afirma Alberto Rivera.

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De nuestro país, y cervecitas bien tiradas, como mandan los cánones tabernarios. Para quitarse el sombrero las pochas con setas de temporada y el parmentiere trufado. Sus guisos y platos de cuchara son la mejor alternativa para estos días de frío polar que no se nos despegan del calendario. Hoy, una lujuriosa alcachofa rellena de rabo de toro rayada con trufa. Detrás de todo están Alberto y Francisco Rivera, de raza tabernaria.

El El resultado es un menú corto pero elaborado, basado en productos nacionales y de temporada. En su carta de vinos se pueden encontrar productores conocidos y otros que no lo son tanto. Así, el único objetivo de este restaurante es dar bien de comer y mejor de beber, en un entorno divertido e informal y donde el producto de calidad y la tradición castiza son protagonistas. Ubicado en la calle de Ponzano, el proyecto de los hermanos Alberto y Francisco Rivera –propietarios, además, del restaurante Candeli– , Taberna Riverita nace con el objetivo de rendir homenaje a las tebernas de toda la vida. Las croquetas de cocido, las patatas bravas y los platos de casquería protagonizan las cartas de establecimientos –algunos nuevos, otros con solera– que conquistan a las jóvenes generaciones.